Durante 20 años he cuidado con mucha dedicación mi jardín. Cuando llegué a vivir acá el patio era de tierra colorada, con mucha piedrecilla. Muy compacta y pésimo drenaje. Pero el verde ha ido ganando y gracias a mi amor por regar y robar patillas, el patio y el borde de cerro que rodea mi casa, están frondosos de hierbas, arbustos y helechos.
La idea es extender estos cuidados hacia la ladera que se quemó, he aprendido bastante sobre lo que le gusta a las plantas nativas y eso ayudará mucho a los árboles nativos que iré transplantando desde mayo.
Una de las primeras especies que traje fueron helechos. Los he ido reproduciendo lentamente porque son delicados ellos, les gusta la sombra y la humedad, hay que estar muy pendiente en verano. Para que crezcan grandes y bonitos, las plantas amigas son fundamentales. Se dan sombra entre ellas y mantienen la humedad del sustrato.
La idea es extender estos cuidados hacia la ladera que se quemó, he aprendido bastante sobre lo que le gusta a las plantas nativas y eso ayudará mucho a los árboles nativos que iré transplantando desde mayo.
Una de las primeras especies que traje fueron helechos. Los he ido reproduciendo lentamente porque son delicados ellos, les gusta la sombra y la humedad, hay que estar muy pendiente en verano. Para que crezcan grandes y bonitos, las plantas amigas son fundamentales. Se dan sombra entre ellas y mantienen la humedad del sustrato.
Estos están en la orilla de una vertiente que antiguamente tenía agua todo el año, ahora un mes por año, generalmente agosto.
Helecho naciendo, costilla de vaca.
También a la orilla de la vertiente han salido hierbas y arbustos. Este se llama Llaupangue, tiene una base de hojas peluditas y la flor crece en un tallo largo. Es endémica de Chile.
Creo que esta es una Chilca, nativa de Chile y Argentina.
Costilla de vaca, nativo de Chile y Argentina. Esta estación ya está en el cerro, incluye un canelo el cual luego de dos intentos fallidos he logrado criar. Necesita mucha humedad, pero una vez que se afirma, el solo mantiene húmeda su tierra, aunque yo igual le ayudo con la manguera. Tener helechos cerca ha hecho que este lugar se mantenga mas verde.
Un chilco, según yo. Recién está afirmándose, cuando llegó lo atacaron unos bichos azules que le saqué a mano, con agua y paciencia. Parecía que moría, pero no, ahora dio hojitas y hasta flores.
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